El matí ha arribat a la vila del pingüí!
¡Hoy toca la segunda entrada! La semana pasada nos mostraron los diferentes tipos de enseñamiento que podemos encontrar en una clase. La verdad es que a medida que lo iban explicando, recordaba momentos puntuales de mi aprendizaje y fue bastante entretenido.
Bien, pues hoy toca hacer una breve explicación sobre mi experiencia. Para empezar, tengo que decir que, a lo largo de mi vida, he hecho: griego, latín, francés, inglés, castellano, catalán y clases sueltas de italiano. Comentaré todas a excepción de las clases de italiano. ¡La verdad, fueron tan pocas que no se puede considerar un aprendizaje formal!
Gramática tradicional
Sorprendentemente, también hay más lenguas que he estudiado con una gramática tradicional. Supongo que pensaréis cómo es que he acabado por estudiar lenguas si mis profesores no eran muy dinámicos. La verdad es que yo tampoco conozco la respuesta, pero puedo decir que ha habido algunos profesores que realmente me han motivado muchísimo para aprender una lengua y otros que han hecho todo lo contrario. Así que supongo que con el tiempo aprendí que no tiene que ver con la lengua, sino con el profesor y que debía seguir sea como fuere aprendiendo, ya que es lo que realmente me gusta.
Estudiando francés tuve una etapa de gramática tradicional, sobre todo en el primer año. Nos hacían recitar algunos de los verbos irregulares de memoria, como puede ser el “être” y el “avoir”.
Estructuralismo
A pesar de haber dicho que estudié francés de una forma muy tradicional, tengo que admitir luego cambió radicalmente. En el segundo año, leíamos diálogos ya creados, así como corregimos las deficiencias fonéticas, sobre todo con las vocales, que era lo más complicado de pronunciar.
El libro que utilicé en mis primeros años fue C’est la vie, el libro me sirvió muchísimo para aprender, pero por desgracia no puedo decir lo mismo de la profesora. Además de falta de motivación por el francés, no tenía forma de hacer interesante ninguna clase.
Durante la ESO, estudié inglés basado mayoritariamente en la lengua escrita, pero aun así tuvo una parte importante de lengua oral. Sobre todo de cara a cuarto, empezamos a corregir la fonética y ya antes habíamos hecho alguna que otra exposición en inglés. Recuerdo que en primaria utilizábamos muchos juegos de memorizar, como puede ser uno muy típico de enseñar un dibujo y responder con el nombre del objeto o lugar.
Generativismo y Cognitivismo
El generativismo y el cognitivismo no tocaron ni de lejos las lenguas extranjeras, así que tan sólo puedo dar ejemplos de lenguas propias. Recuerdo que en castellano y catalán siempre hacíamos miles de árboles sintácticos, los cuales, por cierto, ¡me encantaban! Bueno, al principio tenía mucha dificultad para entenderlos, pero luego los disfrutaba como el que más.
Fue una gran parte del aprendizaje del castellano y del catalán, en todas las etapas del colegio fui tocando, en mayor o menor medida, los árboles sintácticos o la sintaxis, en general. Así pues, se podría decir que en mi caso fue mayoritariamente generativismo.
Pragmática
En cuanto a la pragmática, no hay mucho que decir, para ser sinceros. Mis clases de enseñamiento de idiomas en el colegio no fueron demasiado ricas en este aspecto. Después, cuando llegué a la universidad, empecé a hacer “inmersión lingüística” en las clases, es decir, solíamos interactuar con el profesor, entre nosotros y pensábamos en la lengua de estudio.
Utilizábamos sobre todo la lengua oral para corregirnos y adquirir más vocabulario. Cierto es que la lengua escrita tenía mucho peso, pero la oral no sé quedaba demasiado atrás tampoco.
¡Ah, se me olvidaba! Antes de llegar a la universidad, hice un curso de verano de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas y la verdad que me sirvió muchísimo. Practicamos muchísimo y adquirimos bastante vocabulario. Utilizábamos el método de la necesidad, es decir, se plantea una situación y cada uno tenía que apañárselas para salir de ella airoso. También trabajamos mucho en grupo y, como éramos pocos, avanzábamos de forma rápida. Tengo un buen recuerdo de estas clases, porqué me parecían muy entretenidas y siempre iba con muchas ganas por la mañana. Obviamente, cansaba y requería un esfuerzo, pero yo recuerdo que sacrificaba con gusto las horas de todas las mañanas de Julio.
Bueno, así que esta ha sido mi vida lingüística académica. Como podéis ver he tenido un poco de todo, pero cada cosa tiene su parte positiva. Aun así, tengo que decir que la gramática tradicional era la más pesada de llevar, muy difícil de soportar y tremendamente aburrida. ¡Os adelante que la semana que viene hablaré sobre las teorías psicológicas!
